Padres separados

Desde 2010 hay aproximadamente el mismo número de nuevos matrimonios que de separaciones. En la actualidad, se calcula que cada 3-4 minutos hay una ruptura de pareja.

La situación de un divorcio o separación no es para nada sencilla. La pareja sufre la separación como un duelo de lo amado y que genera una tormenta de emociones en donde entre medio quedan los hijos. Después de una ruptura quedan muchas heridas por sanar y a veces los adultos está tan metidos en su dolor, que olvidan que los hijos también necesitan de ellos para reacomodar su vida. La comunicación entre padres e hijos es crucial en estos temas. Los hijos necesitan oír una explicación acorde sobre lo que está pasando aunque parezca evidente es muy importante aclarar que esta es una decisión tomada exclusivamente por la pareja y que ninguno de los hijos tiene responsabilidad alguna.

El adulto, por su parte debe afrontar la situación  que esta pasando.  Darse la oportunidad de pasar por todas las etapas del duelo: negación, ira, depresión y aceptación. Pero a la vez considerando que sus hijos están viviendo lo mismo. Buscar maneras que le ayuden a reparar sus emociones pronto; así será más sencillo poder restablecerse. La asistencia profesional es una gran ayuda en estos momentos.

A veces los hijos se encuentran en medio del conflicto. Donde experimentan inexorablemente una acusada sensación de vulnerabilidad. En sus mentes se rompe bruscamente la confianza en la continuidad y capacidad de protección de la familia. El mundo se vuelve menos fiable y menos predecible. Es importante que los progenitores sean cada vez más conscientes de la situación en que se quedan sus hijos y que se esfuercen en mitigar los efectos que les produzca su separación matrimonial.

 La custodia compartida, siempre que las posibilidades lo permitan, en este sentido es la forma ideal de continuar la crianza de los niños. Pero, ¿Cómo ponerse de acuerdo? No existe una medida ideal. Niños y jóvenes tienen el derecho de estar con cada uno de sus padres. Lo mejor es establecer, de común acuerdo, entre padres e hijos (si estos tienen la edad para opinar al respecto) el tiempo que se compartirá con la madre y el padre. “Lo mejor es realizar un cronograma con el fin de que todos conozcan el horario, el cual debe ser flexible, en la medida en que se presente alguna dificultad. Lo importante es avisarles a los hijos con anticipación” Dra. M T Posada 

El establecimiento de normas y pautas de crianza, resulta un  verdadero desafío. Es importante generar normas de convivencia, horarios, rutinas, y sanciones de manera conjunta. Estas deben ser lo más puntuales posible y deben cumplirse y respetarse en ambos hogares. La permanencia de un limite o una pauta de crianza, incluso de un castigo es crucial para evitar que los niños se aprovechen de la situación de separación para no acatar con los mandatos.  Para eso es fundamental sostener una buena comunicación entre ambos progenitores.

La ayuda profesional para estas situaciones siempre es oportuna. El trabajar el nuevo sistema familiar posibilita transitar estas crisis de manera controlada. Tanto para los padres como para los niños, un profesional que ayude a la comprensión y a la estabilización de este nuevo sistema, debe ser visto como una gran asistencia. No duden en consultar si creen necesitarlo.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

¿Cómo hacer un rompecabezas casero?

Autoestima, ¿Cuánto te valoras?